Los aviones de turbohélice combinan la economía
de los aviones de motor de pistón con algunas de
las ventajas en cuanto a rendimiento y confort en cabina
de los reactores ligeros. Los turbohélices están
propulsados por motores de turbina. Con promedios de velocidad
de crucero superiores a 300 mph (480 km/h) y autonomía
sin escalas de más de 1.000 millas (1.600 km),
un turbohélice puede llegar más lejos, más
rápido y ofrecer más comodidad que un avión
de motor de pistón, a la vez que permite mantener
los costes del chárter por debajo de los de un
avión a reacción. Los aviones de turbohélice,
muy solicitados para los vuelos de media distancia, tienen
acceso a pistas que suelen ser muy cortas para los aviones
a reacción. Entre otros servicios, suelen incluir:
cabina de pasajeros presurizada (lo que se traduce en
un mayor confort, seguridad y rendimiento) y un cuarto
de baño semiprivado. La capacidad para el transporte
de equipajes es limitada.
Promedio de capacidad para el pasaje: 4-8
Avión representativo: King Air 90, 100, 200, 300,
Cheyenne I, II, III, IV, Merlin, Beech Starship, Pilatus
PC-12, Commander
Itinerarios más solicitados: Toronto-Chicago, San
Diego-Los Angeles, Boston-Nueva York o Washinoton DC.,
Ginebra-París, Viena-Praga y Seattle-Reno
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